miércoles, 20 de mayo de 2020

Hidrogel bendito




Siempre he pensado, que la práctica de todas las religiones está basada en la aplicación de criterios higienistas, sobre todo en las más primitivas. La musulmana por ejemplo es un claro ejemplo de ello, con la norma de purificarse con agua antes de rezar, que no es otra cosa que obligar a la gente del desierto a hidratarse cinco veces al día, en una zona donde el uso del líquido elemento es escaso y lavarse, en determinadas épocas podía ser considerado todo un derroche. Lo mismo ocurre con el cerdo, que pone de acuerdo a musulmanes y judíos y es que este animal, es de muy difícil consumición en territorios donde la descomposición orgánica es muy rápida, además existe el riesgo de la “triquinosis” ese molesto parásito del tocino. Algo parecido ocurre con las defunciones; en los países más sureños las normas de enterramiento son más rígidas en cuanto a tiempo, que en los del norte, que hace más frio, sin embargo las religiones budistas o hinduistas practican la incineración, quizás debido al exceso de población en esas zonas de la tierra. Digo esto porque a la entra de la basílica del Pilar (Zaragoza) han colocado una mesa, con un bote de gel desinfectante que la gente se aplica en las manos, tras lo cual se santigua a modo de sustituto del agua bendita, cuyo uso está prohibido, pero que ha sido sustituida por este gel.



No sé cual es exactamente el origen del uso de agua bendita, supongo que estará en los antiguos ritos libatorios de la antigua Mesopotamia o en la idea del bautismo de Juan, aunque también es posible que se encuentre en las primitivas pestes medievales, durante las cuales las iglesias se abarrotaban de gente que buscaban remedio en la fe a falta de otros mejores. Quizás es una manera de purificarse, de lavarse o de limpiarse antes de entrar en lugar sagrado. El gel hidro-alcohólico tendría este fin, aunque en un aspecto más terrenal ¿o no? y es que aunque cambien las creencias, los ritos permanecen de una o de otra forma adaptándose a los tiempos, en este caso sustituyendo el agua bendita por el gel.  

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